Bilson acababa de levantarse como de costumbre a las 6 en punto. Su edecán cumplía un estricto protocolo cuando se iba a realizar una importante reunión. Hacia tiempo que dormía solo desde que se suicida su esposa Estefania por los celos enfermizos que tenía.Se puso su uniforme de gala ya que iba a recibir al general Bahamonde Bluckchers en el ministerio de defensa. Tras tomar un café americano bien cargado y un sándwich de jamón y queso se traslado junto a su ayuda de campo al patio de honor donde lo esperaba una caravana de limusinas y coches negros blindados. Su guardia de élite gritó al unísono “buenos días mi general “ y le respondió con lo mismo, tras este saludo el cuerpo de seguridad se dispuso a entrar en los vehículos.
El convoy salio de palacio como si fuera a desfilar, la escolta mostraba su poderio con arrogancia y agresividad. A unos kilómetros se podía escuchar el paso de los automóviles, uno de los vigias miraban con sus vinoculares como se aproximaba ese monstruo negro. Los comandos se ubicaron en posiciones estratégicas para la emboscada, contenían el aliento. Ana Lupe tenia en sus manos el control remoto para accionar el detonador, sudaba profusamente quería que ese bastardo volara en mil pedazos.
Su edecán conversaba nerviosamente algunos puntos de la reunión que se llevaría a cabo en una media hora.
- si me permite, tengo una pregunta que me ha estado carcomiendo por mucho tiempo y espero que lo entienda-
- diga con franqueza-
- ¿esta alianza tiene como propósito final vengar nuestra derrota con Suefildan?
- Tanto chamullo por eso, con esta unión no vamos a repetir otra humillante...-
Su vehículo se sacudió violentamente trasn una brutal arremetida que hiza temblar la tierra. Se oyeron disparos y gritos de dolor de los heridos “`puta madre nos están atacando. Se oyeron otras explosiones que se sucedían continuamente, Bilson tuvo miedo su invencibilidad que tanto repetia a sus súbditos era puesta a prueba. Tal como lo planearon los explosivos hicieron efecto pero para su sorpresa, los carros resistieron más de lo esperado y no destruyo completamente a la escolta de Bilson. La guardia élite salio a repeler el ataque disparando a mansalva, ellos respondieron con sus armas.
Dispararon los lanzacohetes contra los blindados pero resistieron mejor, las ametralladoras pesadas de las tanquetas dispararon con brutalidad. Los guerrilleros se dispersaban para evitar la concentración de nutrido fuego, se movían continuamente para no ser blancos fáciles. Se escondían entre las rocvas para recargar sus armas y evitar ser masacrados por las balas trazadoras. Desde allí lanzaban granadas para neutralizar su avance y así atacar.
Bonifacio destruyó a un carro blindado con una granada lanzada por su fusil cuando fue alcanzado por una ráfaga enemiga. Su muerte en batalla envalentonó más a sus seguidores que lucharon con mayor ahinco. Pero empezaron a caer como moscas ante la potencia de fuego que tenian los jaguadores, ellos no iban a permitir que fueran igualados en combate por estos “campesinos”. Se le estaban acabando las municiones solo era cuestión de tiempo en que llegaran los refuerzos. Deseseperada Ana Lupe ordeno que disparan las últimas rondas de lanzacohetes contra la limusina de Bilson.
Bilson y su ayudante estaban nerviosos por el shock causado por el ataque. Tenían sus pistolas desenfundadas aunque les paralizaba el miedo...de repente estallaron los vidrios y miles de pedazos ametrallaron a los dos hombres. Un fragmento gigante le cortó la garganta de su edecán matándole, el dictador observó su cadáver tenía suerte de no estar en su lugar. La lucha seguía afuera, quiso incorporarse pero descubrió que tenia fracturada un brazo y la nariz ensangrentada. Como se atrevían a atacar su investidura, sus ganas de rellenarles de plomo eran enormes pero descubrió que no era dios.
Ana Lupe al ver que no tenía caso seguir luchando decidio retirarse, corrió como un antílope en medio del bosque. Los disparos le rozaban los sesos, su corazón latía a mil por hora. Prefería que la mataran a ser capturada...cayó a una zanja, escucho una voz socarrona de un soldado se preparó para lo peor. El militar se acerco con sigilo al agujero...una andanada de disparos la mando a la “otra” tomo su fusil y siguió corriendo sin rumbo esperando que le dieran encuentro, igual trataría de sacarles la mierda en un santiamén.
Hacía pequeñas paradas, le dolía horriblemente el pecho , parecía que sus venas iban a reventarle. Ya imaginaba a sabuesos rasteando su olor. Sin perder tiempo siguió adelante tenía una mísera esperanza de salir bien librado. tras correr como una loca, se encontró con un motociclista que repartía pizzas, lo encañonó y se robo su moto. Le hubiera disparado ya que sería un testigo clave en el hecho, pero desperdiciaría balas así que le perdonó la vida.
Lejos del ruido de las balas, Augusto se dirigía al estudio en un coche conducido por Paola. La música fue interrumpida por el anuncio de que “el conductor de la patria” fue atacado alevosamente por unos gamberros y por ello se declaraba que se instauraba el estado de sitio en la capital. Se puso nervioso, no se quería imaginarse como termino su amiga pero una cosa era cierta su hermoso sueño terminó en un baño de sangre...cuando de repente vio que una motocicleta que corría como un correa caminos.
- ¿Ana Lupe?- frotándose los ojos
- ¿que dijiste?- interrunpio la chica
- una cojudez- mientras proseguía su marcha


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