domingo, 9 de diciembre de 2012

Lady Gaga



Lady Gaga, por aquí y por acá. Su nombre lo había escuchado desde finales de la primera década del siglo XXI. Hacia tiempo que la música propiamente de mi generación no me fascinaba en absoluto…desde que apareció la infame moda del Reggaetón en mi adolescencia  con todo su facilismo barato y letras robotizantes de por medio. Peor aun era el boom de Justin Bieber que me parecía una atrocidad cacofónica con esa porquería llamada “Baby”. Salvo algunas excepciones…mi desilusión por ello  para totalmente patente por estar caracterizada por parecerse a los desechables productos “made in China” que una composición que buscaba armonizar con la letra y la música como la novena sinfonía de Beethoven o “Rapsodia Bohemia” de Queen. Ver en que se estaba convirtiéndose el mundo de la música en basura me causaba una tremenda desazón. Bueno mi generación siempre me ha desilusionado pero en este aspecto  era donde mas me causaba frustración.



Hasta mi nacimiento, las cosas tenían sentido en varias facetas de la vida. Prácticamente me he criado con el repertorio musical de mis padres con esas maravillosas composiciones de índole humanista y social como las de “La nueva Trova” o el mártir Víctor Jara con los grandes temas que escuchaba por boca de mi madre  cabe destacarse “El Pimiento”. Tengo que agradecerles por haberme contaminado de la perniciosa moda que consumen mis colegas. Recordar eso me causaba rabia, quería gritarles de que estaban haciendo el ridículo o decirles cuan mierda era la dizque música escuchaban. Pero porque malograrse la vida por esas almas que vagan en el universo de lo ordinario.
Me asqueaba pensar de mi complicidad al permitir la degradación moral de mis conocidos y mentirles cuan fabulosa eras esa cacofonía…era para volverse loco. Recuerdo con repugnancia cuando lo, ponían en las fiestas me causaban una fuerte incomodidad. Hasta una profesora que nos enseñaba un curso de ética en la universidad en esos primeros años acerca de cuan miserable era la realidad de que la gente se estaba animalizando y símbolo de ello era “el reggaetón mas el pop basura igual que la TV mierda. En vez de condenar la homosexualidad el sumo pontífice debería declararle la “guerra santa” a la “Mass Media basura”  a ver si podía encontrar fervorosos creyentes en seguir esta a favor de salvar a la humanidad de la estupidizacion que es un cáncer de proporciones bíblicas. 
Al principio no me llamo tanta la atención Lady Gaga, pensé que era una mas del montón por ejemplo RBD. Pero me equivocaba al juzgarla de manera prematura porque mi hermano tan cosmopolita como yo era su fans incondicional de ella y en cierto sentido me contagio de su parafernalia musical. Lady Gaga al verla en revistas que eran mas bien ventanas publicitarias de seudo artistas de moda, en la sección Luces, primo hermano de la revista frívola “Cosas y en portales de Internet, era la extravagancia en carne y hueso. Si se buscara sinónimos de rareza to le agregaría “Lady Gaga”. Con todos esos disfraces alucinantes y zapatos que te dejaban fuera de quicio y su emblemática “Little Monster” mostraban una imaginación desbordante que no se habían visto desde la creación del disco “Sargento Pimienta” por parte de los Beatles.



A veces en las noches, podía escuchar como cantaba mi hermano sus canciones de manera completa. Todas esas letras llenas de extrañeza y creatividad. A mi madre no lo hacia gracia verla ni escucharla, le parecía una loca que había escapado del Larco Herrera. Contraatacaba su fan incondicional de manera burlona, diciendo que su pequeña mente le era imposible comprender su esencia mística…y su mala reacción era llevada por sus impulsos conservadores.
Bueno mi experiencia mas cercana que tuve con la famosa interprete, ocurrió de manera inesperada.  Era un sábado a fines de noviembre, cuando me preparaba para mis exámenes  finales. Tenia que aprobar si o si un curso de mierda en el cual estaba “en la cuerda floja”. Acababa de regresar de una actuación por el aniversario de mi colegio Jorge Polar, donde me encontré con algunos compañeros de escuela. Tras ponerme a cenar, prendí mi computadora. Tenia que revisar un material fílmico que enviaron por email. Se trataba del Benito neuro marketing que trataba en cristiano de cómo una marca especifica generaba una química en la mente de los consumidores.
Ya había leído un “tratado ptolemaico” acerca de ese tema y sufrí como mierda. Pero en este vídeo  el que hablaba me hacia comprender mejor lo anterior. Mientras me vacilaba por el discurso irreverente del presentador lleno de groserías…mi hermano me interrumpió, me dijo sin creces que iba al concierto de la famosa Lady Gaga y debía acompañarlo. Pegue un grito de incredulidad por la idea de mi hermano, le dije muchas razones para no ir y pensé que se había vuelto loco. El de manera tranquila, me respondió que podía irse solo y que por “el face” se corría la voz de que las entradas costaban diez “lucas”. Acepte su propuesta y me vestí.
Salimos apresuradamente, mi hermano me llevaba por la delantera. La noche era fría y respiraba con dificultad para tratar de alcanzarlo. Tomamos un bus blanco que nos llevaría al estadio de San Marcos, donde producía el concierto. Lo que mas me sorprendió fue encontrar la vía despejada…me imaginaba una gran multitud y pensé que era un chiste de mal gusto.
Mi hermano ya empezaba a jactarse que entrarían de manera triunfante al recital y podríamos escuchar a la controvertida intérprete. Al bajar del vehículo, seguimos la caminata a pasos agigantados. Mi corazón latía a mil por hora por la rapidez con la que nos dirigíamos a las puertas del recinto. Apenas se veían colas y recordé cuando fui a mi primer concierto hacia unos tres meses, había unas colas que recordaban los tiempos de la hiperinflación. Preguntamos por algún revendedor que quisiera hacer “su agosto”…pero la respuesta que recibimos fue increíble no se veía ninguno de ellos.
Seguimos buscando hasta que nos encontramos uno. Era un señor gordo, cuya cara me hacia recordar a un antipático profesor de filosofía que tuve en primer ciclo. Actuaba como si las exiguas ventas que estaba causando el evento le importara un comino y quería cobrarnos un elevado precio. El tío estaba Huamán para semejante cojudez mas bien nos debería haber agradecido por salvarle su noche.
Ante tamaña estupidez nos retiramos. Mi hermano empezó a despotricar su actitud mientras escuchábamos a lo lejos la inconfundible, enigmática y alucinante voz de la próxima sucesora de Maddona. Contemplaba las luces resplandecientes en el cielo, verlas me hacia recordar las luces antiaéreas que veía en los filmes de la II guerra mundial. El ambiente semi-vacio se encontraban vendedores ambulantes que ofrecían CD piratas, posters, polos, vinchas y hasta llaveros de la buena suerte deambulaban como tristes fantasmas en una misión inútil. Me apenaba ver su monumental frustración de aquellas personas que habían depositado su Fe en un concierto de muchas expectativas. Pero como decía una famosa frase de una canción triste “un fracaso que importa…” ya volverían a ganar “su agosto”  con otro evento.



Mi hermano sufría de narcolepsia cuando entonaban varias canciones favoritas como el tema archivamos “Paparazzi”, mientras le comentaba que pasaría si la sensual Kate Perry, a quien fantaseaba con tocarle sus grandes teteras y sus ricas piernas  diera un concierto en Lima. Me respondió de un relativo éxito si lo hacia en el Jockey Plaza  pero de allí nada mas. Mi pene se erectaba solo oír el nombre de esa “Venus californiana”, era una liberación contarle mi fantasía a el.
Decidimos celebrar este acontecimiento, comprándonos unas latas de cerveza además de una vincha que decía el nombre del tour del concierto. Era una gran victoria por parte suya, era como hallar “La Vera Cruz” o “El Santo Grial”. Bebíamos y decíamos groserías, era una experiencia alucinante por sentirnos libres de alguna vigilancia moral. Las canciones siguieron y el las entonaba con una pasión religiosa. No las entendía un carajo y si supiera de qué se trataba me parecerían chistosas.
Revisaba de vez en cuando el reloj de mi celular para ver cuanto tiempo transcurría para llegar a casa temprano, especialmente porque mis padres fueron al matrimonio del hijo de un amigo de la infancia y no podía deducir cuando volverían. No quería preocuparlos por nuestra repentina audiencia…pero me interrumpió mi pensamiento cuando vimos a un par de maricones borrachos siendo expulsados del “Paraíso de Lady Gaga”. Nos pareció una pelea cómica por tamaño dramatismo propia de la naturaleza de los cabros. Lo digo y eso que no soy homofóbico ni nada por el estilo 
Recordaba con cierta decepción, no haber ido al concierto de “Iron Meiden” el año pasado  junto a mis compañeros de la universidad. Me hubiera sentido orgulloso de lucir el polo negro con el emblema de la celebre banda inglesa que siempre me encanto las portadas alucinantes de sus discos. Gritar como energúmeno por su repertorio tétrico y sombrío que te dejaba sin aliento. Hasta ahora me pregunto porque no me avisaron por el evento si estaba tan cerca de mi casa, bueno eso se lo dejo a la imaginación. Me odiaba por perder mi oportunidad de ir a mi primer concierto, era como tener sexo por primera vez, única e inigualable.


Ya era medianoche, cuando termino la fiesta de “Lady Gaga”. Sentí alivio, bueno no porque no me gustara la música sino porque hacia frió  me dolían las piernas y quería llegar temprano para que mis padres no me pillaran. Caminamos de prisa, comentando como seria la reacción de las redes sociales acerca del raleado concierto en el estadio de San Marcos. Recordaba que “La Fania All Stars” había superado creces su audiencia en el Nacional ese mismo día y harían seguro odiosas comparaciones.



Mi hermano se sintió apenado porque acababa ese mágico espectáculo lamentar además de no haber podido entrar. Para conocer según me dijo un castillo alucinante que iba a ser el telón de fondo del escenario. También se quejo de no poder apreciar el Traje “salido de los pelos” que se pondría para deleite del publico. Por primera vez veíamos que las calles se empezaban a llenarse de gente y recobrar vida. Nosotros seguimos apurando el paso para no ser comidos por la multitud.
Mientras nos dirigíamos a casa, conservábamos sobre nuestra vida sentimental y como nos estaba yendo con el asunto del sexo. Fue muy chevre intercambiar experiencias, teníamos tan poca experiencia carnal que lo hablábamos como expertos doctores.  Espiritualmente nos sentíamos vírgenes a pesar de que habíamos debutado. Me olvidaba en medio de esa fresca conversación que unas 48 horas después daría un examen que seria “La madre de todas las batallas”  en la guerra académica por lograr estar invicto en este ciclo aburrido e interesante al mismo tiempo. No sufría al pensar como iban a ser las preguntas o cual seria el nivel de dificultad del mismo, como si fuera a jugar “Age Of Empires” en el ordenador.
Decidimos ya no tomar el autobús e ir a pata al dulce hogar. Las calles aledañas se encontraban desiertas, llenas de tranquilidad, parecía un habitad silvestre virgen. En el camino seguíamos platicando, acerca de nuestra ajetreada existencia en la tierra con mucha energía. Cuando llegamos a casa nuestro ruido disminuyo drásticamente. No sabíamos si habían llegado o todavía. Toda esta incertidumbre me fascinaba por jugar “al gato y al ratón”. Entramos y nos encontramos que no habían llegado aun, eso me hacia sentir mas aliviado. Subimos al tercer piso, nos encontrábamos cansados y felices por experimentar la noción de una aventura inesperada y estar lo mas cerca posible de la próxima sucesora de la gran Maddona. Era como regresar triunfante de una guerra.
Entre a mi cuarto y me eche a la cama contento. Era feliz por evitar que me pillaran y estaría durmiendo como un “dulce angelito” mientras llegaran a casa. Pero mi hermano es un “noctámbulo increíble” con una energía impresionante, permaneció despierto viendo televisión creo no se…hasta la llegada de mis padres. Fue algo surrealista, porque escuchaba la conversación mientras yo me hacia el dormido. Les contaba de como fue el concierto y todos sus detalles mas alucinantes. Siempre tuve el presentimiento de que el tendría el privilegio de sus fan incondicional tener el placer de tan solo oírla desde lo lejos recordando una frase de un libro sagrado “no soy digno que entres a mi casa, pero una palabra tuya será suficiente”. Sentía que compartía su éxito y divertirme en esta aventura alucinante y sorpresiva.