Lady Gaga, por aquí y
por acá. Su nombre lo había escuchado desde finales de la primera década del
siglo XXI. Hacia tiempo que la música propiamente de mi generación no me fascinaba
en absoluto…desde que apareció la infame moda del Reggaetón en mi
adolescencia con todo su facilismo
barato y letras robotizantes de por medio. Peor aun era el boom de Justin
Bieber que me parecía una atrocidad cacofónica con esa porquería llamada
“Baby”. Salvo algunas excepciones…mi desilusión por ello para totalmente patente por estar
caracterizada por parecerse a los desechables productos “made in China” que una
composición que buscaba armonizar con la letra y la música como la novena
sinfonía de Beethoven o “Rapsodia Bohemia” de Queen. Ver en que se estaba
convirtiéndose el mundo de la música en basura me causaba una tremenda desazón.
Bueno mi generación siempre me ha desilusionado pero en este aspecto era donde mas me causaba frustración.
Hasta mi nacimiento, las cosas tenían sentido en varias facetas de la vida. Prácticamente me he criado con el repertorio musical de mis padres con esas maravillosas composiciones de índole humanista y social como las de “La nueva Trova” o el mártir Víctor Jara con los grandes temas que escuchaba por boca de mi madre cabe destacarse “El Pimiento”. Tengo que agradecerles por haberme contaminado de la perniciosa moda que consumen mis colegas. Recordar eso me causaba rabia, quería gritarles de que estaban haciendo el ridículo o decirles cuan mierda era la dizque música escuchaban. Pero porque malograrse la vida por esas almas que vagan en el universo de lo ordinario.
Me asqueaba pensar de
mi complicidad al permitir la degradación moral de mis conocidos y mentirles
cuan fabulosa eras esa cacofonía…era para volverse loco. Recuerdo con
repugnancia cuando lo, ponían en las fiestas me causaban una fuerte
incomodidad. Hasta una profesora que nos enseñaba un curso de ética en la
universidad en esos primeros años acerca de cuan miserable era la realidad de
que la gente se estaba animalizando y símbolo de ello era “el reggaetón mas el
pop basura igual que la TV mierda. En vez de condenar la homosexualidad el sumo
pontífice debería declararle la “guerra santa” a la “Mass Media basura” a ver si podía encontrar fervorosos creyentes
en seguir esta a favor de salvar a la humanidad de la estupidizacion que es un
cáncer de proporciones bíblicas.
Al principio no me
llamo tanta la atención Lady Gaga, pensé que era una mas del montón por ejemplo
RBD. Pero me equivocaba al juzgarla de manera prematura porque mi hermano tan
cosmopolita como yo era su fans incondicional de ella y en cierto sentido me
contagio de su parafernalia musical. Lady Gaga al verla en revistas que eran
mas bien ventanas publicitarias de seudo artistas de moda, en la sección Luces,
primo hermano de la revista frívola “Cosas y en portales de Internet, era la
extravagancia en carne y hueso. Si se buscara sinónimos de rareza to le
agregaría “Lady Gaga”. Con todos esos disfraces alucinantes y zapatos que te
dejaban fuera de quicio y su emblemática “Little Monster” mostraban una
imaginación desbordante que no se habían visto desde la creación del disco
“Sargento Pimienta” por parte de los Beatles.
A veces en las noches, podía escuchar como cantaba mi hermano sus canciones de manera completa. Todas esas letras llenas de extrañeza y creatividad. A mi madre no lo hacia gracia verla ni escucharla, le parecía una loca que había escapado del Larco Herrera. Contraatacaba su fan incondicional de manera burlona, diciendo que su pequeña mente le era imposible comprender su esencia mística…y su mala reacción era llevada por sus impulsos conservadores.
Bueno mi experiencia
mas cercana que tuve con la famosa interprete, ocurrió de manera inesperada. Era un sábado a fines de noviembre, cuando me
preparaba para mis exámenes finales.
Tenia que aprobar si o si un curso de mierda en el cual estaba “en la cuerda
floja”. Acababa de regresar de una actuación por el aniversario de mi colegio
Jorge Polar, donde me encontré con algunos compañeros de escuela. Tras ponerme
a cenar, prendí mi computadora. Tenia que revisar un material fílmico que
enviaron por email. Se trataba del Benito neuro marketing que trataba en
cristiano de cómo una marca especifica generaba una química en la mente de los
consumidores.
Ya había leído un
“tratado ptolemaico” acerca de ese tema y sufrí como mierda. Pero en este vídeo el que hablaba me hacia comprender mejor lo anterior. Mientras me
vacilaba por el discurso irreverente del presentador lleno de groserías…mi
hermano me interrumpió, me dijo sin creces que iba al concierto de la famosa
Lady Gaga y debía acompañarlo. Pegue un grito de incredulidad por la idea de mi
hermano, le dije muchas razones para no ir y pensé que se había vuelto loco. El
de manera tranquila, me respondió que podía irse solo y que por “el face” se
corría la voz de que las entradas costaban diez “lucas”. Acepte su propuesta y
me vestí.
Salimos apresuradamente,
mi hermano me llevaba por la delantera. La noche era fría y respiraba con
dificultad para tratar de alcanzarlo. Tomamos un bus blanco que nos llevaría al
estadio de San Marcos, donde producía el concierto. Lo que mas me sorprendió
fue encontrar la vía despejada…me imaginaba una gran multitud y pensé que era
un chiste de mal gusto.
Mi hermano ya empezaba
a jactarse que entrarían de manera triunfante al recital y podríamos escuchar a
la controvertida intérprete. Al bajar del vehículo, seguimos la caminata a
pasos agigantados. Mi corazón latía a mil por hora por la rapidez con la que
nos dirigíamos a las puertas del recinto. Apenas se veían colas y recordé
cuando fui a mi primer concierto hacia unos tres meses, había unas colas que
recordaban los tiempos de la hiperinflación. Preguntamos por algún revendedor
que quisiera hacer “su agosto”…pero la respuesta que recibimos fue increíble no
se veía ninguno de ellos.
Seguimos buscando hasta
que nos encontramos uno. Era un señor gordo, cuya cara me hacia recordar a un
antipático profesor de filosofía que tuve en primer ciclo. Actuaba como si las
exiguas ventas que estaba causando el evento le importara un comino y quería
cobrarnos un elevado precio. El tío estaba Huamán para semejante cojudez mas
bien nos debería haber agradecido por salvarle su noche.
Ante tamaña estupidez
nos retiramos. Mi hermano empezó a despotricar su actitud mientras escuchábamos
a lo lejos la inconfundible, enigmática y alucinante voz de la próxima sucesora
de Maddona. Contemplaba las luces resplandecientes en el cielo, verlas me hacia
recordar las luces antiaéreas que veía en los filmes de la II guerra mundial. El
ambiente semi-vacio se encontraban vendedores ambulantes que ofrecían CD
piratas, posters, polos, vinchas y hasta llaveros de la buena suerte
deambulaban como tristes fantasmas en una misión inútil. Me apenaba ver su
monumental frustración de aquellas personas que habían depositado su Fe en un
concierto de muchas expectativas. Pero como decía una famosa frase de una
canción triste “un fracaso que importa…” ya volverían a ganar “su agosto” con otro evento.
Mi hermano sufría de narcolepsia cuando entonaban varias canciones favoritas como el tema archivamos “Paparazzi”, mientras le comentaba que pasaría si la sensual Kate Perry, a quien fantaseaba con tocarle sus grandes teteras y sus ricas piernas diera un concierto en Lima. Me respondió de un relativo éxito si lo hacia en el Jockey Plaza pero de allí nada mas. Mi pene se erectaba solo oír el nombre de esa “Venus californiana”, era una liberación contarle mi fantasía a el.
Decidimos celebrar este
acontecimiento, comprándonos unas latas de cerveza además de una vincha que
decía el nombre del tour del concierto. Era una gran victoria por parte suya,
era como hallar “La Vera Cruz” o “El Santo Grial”. Bebíamos y decíamos
groserías, era una experiencia alucinante por sentirnos libres de alguna
vigilancia moral. Las canciones siguieron y el las entonaba con una pasión
religiosa. No las entendía un carajo y si supiera de qué se trataba me
parecerían chistosas.
Revisaba de vez en
cuando el reloj de mi celular para ver cuanto tiempo transcurría para llegar a
casa temprano, especialmente porque mis padres fueron al matrimonio del hijo de
un amigo de la infancia y no podía deducir cuando volverían. No quería
preocuparlos por nuestra repentina audiencia…pero me interrumpió mi pensamiento
cuando vimos a un par de maricones borrachos siendo expulsados del “Paraíso de
Lady Gaga”. Nos pareció una pelea cómica por tamaño dramatismo propia de la
naturaleza de los cabros. Lo digo y eso que no soy homofóbico ni nada por el
estilo
Recordaba con cierta
decepción, no haber ido al concierto de “Iron Meiden” el año pasado junto a mis compañeros de la universidad. Me
hubiera sentido orgulloso de lucir el polo negro con el emblema de la celebre
banda inglesa que siempre me encanto las portadas alucinantes de sus discos. Gritar
como energúmeno por su repertorio tétrico y sombrío que te dejaba sin aliento.
Hasta ahora me pregunto porque no me avisaron por el evento si estaba tan cerca
de mi casa, bueno eso se lo dejo a la imaginación. Me odiaba por perder mi
oportunidad de ir a mi primer concierto, era como tener sexo por primera vez,
única e inigualable.
Ya era medianoche, cuando termino la fiesta de “Lady Gaga”. Sentí alivio, bueno no porque no me gustara la música sino porque hacia frió me dolían las piernas y quería llegar temprano para que mis padres no me pillaran. Caminamos de prisa, comentando como seria la reacción de las redes sociales acerca del raleado concierto en el estadio de San Marcos. Recordaba que “La Fania All Stars” había superado creces su audiencia en el Nacional ese mismo día y harían seguro odiosas comparaciones.
Mi hermano se sintió apenado porque acababa ese mágico espectáculo lamentar además de no haber podido entrar. Para conocer según me dijo un castillo alucinante que iba a ser el telón de fondo del escenario. También se quejo de no poder apreciar el Traje “salido de los pelos” que se pondría para deleite del publico. Por primera vez veíamos que las calles se empezaban a llenarse de gente y recobrar vida. Nosotros seguimos apurando el paso para no ser comidos por la multitud.
Mientras nos dirigíamos
a casa, conservábamos sobre nuestra vida sentimental y como nos estaba yendo
con el asunto del sexo. Fue muy chevre intercambiar experiencias, teníamos tan
poca experiencia carnal que lo hablábamos como expertos doctores. Espiritualmente nos sentíamos vírgenes a
pesar de que habíamos debutado. Me olvidaba en medio de esa fresca conversación
que unas 48 horas después daría un examen que seria “La madre de todas las
batallas” en la guerra académica por
lograr estar invicto en este ciclo aburrido e interesante al mismo tiempo. No
sufría al pensar como iban a ser las preguntas o cual seria el nivel de
dificultad del mismo, como si fuera a jugar “Age Of Empires” en el ordenador.
Decidimos ya no tomar
el autobús e ir a pata al dulce hogar. Las calles aledañas se encontraban
desiertas, llenas de tranquilidad, parecía un habitad silvestre virgen. En el
camino seguíamos platicando, acerca de nuestra ajetreada existencia en la
tierra con mucha energía. Cuando llegamos a casa nuestro ruido disminuyo
drásticamente. No sabíamos si habían llegado o todavía. Toda esta incertidumbre
me fascinaba por jugar “al gato y al ratón”. Entramos y nos encontramos que no
habían llegado aun, eso me hacia sentir mas aliviado. Subimos al tercer piso,
nos encontrábamos cansados y felices por experimentar la noción de una aventura
inesperada y estar lo mas cerca posible de la próxima sucesora de la gran
Maddona. Era como regresar triunfante de una guerra.
Entre a mi cuarto y me
eche a la cama contento. Era feliz por evitar que me pillaran y estaría
durmiendo como un “dulce angelito” mientras llegaran a casa. Pero mi hermano es
un “noctámbulo increíble” con una energía impresionante, permaneció despierto
viendo televisión creo no se…hasta la llegada de mis padres. Fue algo
surrealista, porque escuchaba la conversación mientras yo me hacia el dormido. Les
contaba de como fue el concierto y todos sus detalles mas alucinantes. Siempre
tuve el presentimiento de que el tendría el privilegio de sus fan incondicional
tener el placer de tan solo oírla desde lo lejos recordando una frase de un
libro sagrado “no soy digno que entres a mi casa, pero una palabra tuya será
suficiente”. Sentía que compartía su éxito y divertirme en esta aventura
alucinante y sorpresiva.




